dimarts, 27 de maig de 2014

Breve muestra del romanticismo del s. XXI

Luz
no quise tener más que aquella que me dabas,
quebrada entre el hastío y la inercía de vivir.

Sueño,
quizás tu noche pudo cobrárselo en mi cama
en la ausencia de un pulso que no pude sentir.

Trazos perdidos trazando ciudades distantes y ajenas a un mundo sin ti;
vidas perdidas, negadas, fingidas, mas nunca queridas lejanas a ti...

A ti, que eres el son de mi mañana;
a ti, que si no estás yo no soy nada;
a ti, que eres la red de mis ensueños;
a ti, que eres la voz de mis deseos;
a ti, teclado y mano de mis dedos;
a ti, luz, píxel, fuerza de mi alma;
a ti, mi emoticono, mi esperanza;
a ti, perfil amado que me guías
entre fotos y falsas compañías;

a ti, falta de amigos y familia;
a ti, fruto de toda mi apatía;
a ti y a tus enlaces sin paisajes;
a ti, que Schlegel te nombró distante;
a ti, ficción virtual de mis amantes;
a ti, descarga de todas mis filias;
a ti, fuente de mi filmografía;
a ti, mi ordenador, mi salvación,
mi única ventana al exterior.

A ti, absurda apertura de la mónada,
plástico y piel de mi pasado;
a ti, mi e-mail, mi facebook, mi blogspot,
a ti, último sentido, último mundo,

INTERNET,
a ti, a quien nunca había escrito una canción,
te canto solo, encerrado en mi habitación.

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